Por qué acompaño procesos de cambio con mi fotografía
Durante un tiempo, mi relación con la fotografía fue principalmente estética. Me interesaba la imagen, la composición, lo que se veía.
Pero hubo un proyecto que cambió mi forma de entenderlo todo.
Con el tiempo, ese proyecto creció y mientras lo desarrollaba, empecé a darme cuenta de algo que no estaba buscando de forma consciente: las imágenes no solo mostraban lo que había pasado, también ayudaban a procesarlo.
Las personas que participaron no solo veían un lugar arrasado. Veían algo que les permitía poner palabras, ordenar lo que sentían, atravesar de alguna manera lo vivido.
Ahí entendí que la fotografía podía ser algo más que una imagen, también podía ser un espacio, un lugar donde detenerse, donde mirar y donde empezar a integrar lo que está ocurriendo.
Desde entonces, mi forma de trabajar ha cambiado.
Hoy acompaño a personas en procesos de cambio: momentos de transición, de cierre, de inicio de etapa, de transformación personal.
También trabajo con profesionales del bienestar que acompañan estos procesos en otra gente.
Más que hacer fotos “bonitas”, se trata de crear un espacio donde alguien pueda empezar a verse de otra manera. De una forma honesta, cercana y coherente con lo que se está viviendo.
Porque a veces, una imagen no solo muestra, también sostiene.
Si estás en un momento de cambio y sientes que este enfoque conecta contigo, puedes ver cómo trabajo este tipo de procesos.
O, si acompañas a otras personas y necesitas fotos para ti, encontrarás más información aquí.
Pero a veces, incluso antes de hacer fotos, ayuda entender qué está pasando con tu imagen mediante un análisis previo.
