Cómo nos influye el entorno

Influencia del entorno en cómo nos sentimos y en cómo nos mostramos al mundo

Los lugares que habitamos también nos sostienen

Persona cruzando un puente en un entorno natural, reflejando la relación entre el entorno y los procesos personales.

Siempre me ha parecido que los lugares no son neutros. Hay espacios en los que algo se calma sin saber muy bien por qué y otros en los que cuesta incluso estar.

Con el tiempo, observando, fotografiando y viviendo diferentes situaciones, he ido entendiendo que la forma en la que nos relacionamos con el entorno dice mucho más de nosotros de lo que parece.

Pero también al revés, el entorno en el que estamos influye directamente en cómo nos sentimos, en cómo pensamos y en cómo nos comportamos.

El entorno no es solo lo que nos rodea

Cuando hablamos de entorno, muchas veces pensamos solo en el lugar físico, aunque en realidad es mucho más que eso:

  • Es el espacio en el que vivimos.
  • Las personas con las que convivimos.
  • Lo que vemos cada día.
  • Los estímulos que recibimos.
  • Incluso lo que consumimos en redes.

Todo eso va moldeando, poco a poco (muchas veces sin darnos cuenta), nuestra forma de estar en el mundo.

La psicología lleva tiempo estudiándolo. Sabemos que el entorno influye en nuestros hábitos, en nuestras decisiones y en nuestra manera de percibir la realidad.

Pero hay algo que me parece especialmente interesante.

La naturaleza como reguladora emocional

Ribera de un río en un entorno natural, asociada a la calma y la regulación emocional.

Existen investigaciones que muestran que el contacto con la naturaleza puede actuar como un amortiguador del estrés.

Por ejemplo, estudios en el ámbito de la psicología ambiental han observado que las personas (y especialmente los niños) que tienen más contacto con entornos naturales desarrollan una mayor capacidad para gestionar situaciones difíciles.

No es solo una sensación. Estar en contacto con la naturaleza puede ayudar a regular el sistema emocional, a reducir la ansiedad y a generar una sensación de equilibrio. Y esto, en mi caso, no es algo teórico.

Lo que he observado a través del tiempo

A lo largo de los años, la naturaleza ha sido para mí un lugar al que volver. Caminar por el campo, escuchar los pájaros o pararme a oler una planta son pequeñas cosas que, en momentos complicados, me ayudaban a bajar el ruido interno.

Pero también he fotografiado lugares que han cambiado de forma brusca, como los incendios, o más lentamente, como los espacios abandonados, estructuras que se deterioran con el tiempo…

Ese cambio en el entorno no es solo visual, también se siente.

Hay lugares que dejan de sostener, que pierden algo que antes estaba ahí, porque al final todo está en constante cambio y eso, de una forma o de otra, acaba impactando en las personas.

Un ejemplo es la primera imagen de este puente que saqué en 2020, en el que cruzaba por él. 6 años después, en 2026, el puente se encuentra como en esta otra fotografía que muestro a continuación. Su evolución a lo largo del tiempo ha sido lo que me ha llevado a todas estas reflexiones.

Puente con elementos deteriorados y bolardo de hormigón, mostrando el paso del tiempo y la transformación del entorno.

El entorno como reflejo (y como proceso)

Con el tiempo, empecé a darme cuenta de que el entorno no solo influye en nosotros, también puede reflejar lo que estamos viviendo.

Hay momentos en los que buscamos espacios abiertos y otros en los que nos recogemos. Incluso a veces evitamos ciertos lugares sin saber muy bien por qué.

Y lo mismo ocurre hacia fuera. Cómo habitamos los espacios, cómo los cuidamos o los abandonamos, también habla de procesos internos.

Qué tiene que ver esto con la imagen

Quizá por eso, hoy no entiendo la imagen solo como algo estético. Para mí, tiene más que ver con cómo una persona se percibe, con cómo se siente en un espacio y con cómo se muestra.

No es solo “salir bien en una foto”, es sentirse cómodo estando, reconocerse en lo que ve y poder habitar esa imagen sin rechazo. Lo cuál, muchas veces, está profundamente conectado con todo lo anterior:

con el entorno,
con la historia personal,
con el momento vital.

Una pequeña reflexión

Vivimos rodeados de espacios, de estímulos, de entornos que influyen en nosotros constantemente. Pero no siempre somos conscientes de hasta qué punto. Quizá la forma en la que habitamos los lugares… también es una forma de habitar lo que somos. Y tal vez empezar a observar eso, con un poco más de atención, puede abrir algo.

Si estás en un momento de cambio y te interesa explorar este tipo de procesos a través de la imagen, puedes ver cómo trabajo aquí.

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