Proyecto fotográfico «Espíritus de la naturaleza»
¿Y si saliéramos a la naturaleza no solo para caminar, sino para aprender a mirar de otra manera?
A veces, detenerse permite descubrir lo que antes pasaba inadvertido.
Durante mis paseos por el campo empecé a fijarme en formas curiosas de troncos, plantas secas y ramas. Algunas me recordaban a rostros, animales o pequeños seres en movimiento. Así nació Espíritus de la naturaleza, un proyecto fotográfico en el que utilizo mis propias imágenes para dar vida a esas figuras.
Mediante inteligencia artificial, transformo las formas que encuentro en seres fantásticos, procurando conservar los rasgos que despertaron mi imaginación. Una planta seca puede convertirse en una ninfa; un trozo de madera, en un ave posada sobre una alpaca de paja.
Primero descubro y fotografío esas figuras, después, exploro cómo serían si cobraran vida. Pero, más allá del resultado visual, este proceso me ha llevado a reflexionar sobre nuestra forma de prestar atención al entorno.
Mirar con atención también puede ser una forma de volver al presente
Cuando salgo a fotografiar con esta intención, me fijo en las texturas, la luz, las sombras y los pequeños detalles. En lugar de caminar absorta en otras preocupaciones, dejo que la curiosidad guíe mis pasos.
Para mí, ha sido una manera de volver al presente. Las preocupaciones no desaparecen, pero, durante un rato, mi atención se centra en lo que tengo delante.
Esta idea me ha llevado a preguntarme si la experiencia podría inspirar también a otras personas.
Es un ejercicio para despertar la creatividad y la imaginación
No hace falta ser fotógrafo ni tener conocimientos artísticos. Basta con salir a la naturaleza y dejarse sorprender.
¿Qué forma aparece entre las ramas? ¿Hay una cara en la corteza de un árbol? ¿Esta planta parece un bailarín? ¿Aquella piedra recuerda a un animal?
Cada persona puede encontrar algo distinto en un mismo elemento. No hay respuestas correctas: lo interesante es explorar las propias interpretaciones y dar rienda suelta a la imaginación.
Podemos fotografiar lo que descubrimos, dibujarlo, describirlo o inventar una historia. También podemos recurrir a herramientas digitales para convertirlo en un personaje fantástico, como he hecho en este proyecto.
No se trata de conseguir una imagen perfecta, sino de disfrutar creando.
El valor de detenerse un momento
Dedicar tiempo a esta actividad puede ayudarnos a bajar el ritmo y conectar con lo que nos rodea. Para algunas personas, puede ser una oportunidad para apartarse un rato de las preocupaciones y disfrutar de algo sencillo.
Esto no significa que buscar figuras en la naturaleza sea un tratamiento para la ansiedad ni que tenga los mismos efectos en todo el mundo. Es una propuesta creativa que invita a cultivar la curiosidad y la conexión con el entorno.
¿Y si lo probamos también con niños?
Una rama puede ser un dragón, una planta un personaje bailarín y un tronco un gigante dormido.
Adaptada a la edad y sensibilidad de cada niño, esta actividad puede animarles a explorar su imaginación y crear sus propias historias. Lo importante es dejar que cada uno decida qué ve, sin imponer interpretaciones. Pueden imaginar seres amables, protectores, cómicos o disparatados. La experiencia sería libre y lúdica.
Una propuesta para profesionales del bienestar emocional
Me gustaría compartir este proyecto con profesionales de la psicología, el bienestar emocional y otras disciplinas que trabajan con la creatividad y la conexión con el entorno.
La idea podría inspirar distintas actividades, por ejemplo, un paseo para descubrir formas, una sesión de fotografía creativa o un ejercicio para inventar historias a partir de elementos naturales.
Cada profesional podrá valorar si encaja en su práctica y cómo adaptarla. No pretende sustituir ninguna intervención terapéutica, sino ofrecer una posible actividad complementaria de exploración y expresión creativa.
Volver a mirar
Con Espíritus de la naturaleza he explorado las figuras que descubro en el paisaje y les he dado una nueva forma mediante la fotografía y la creación digital.
También me ha recordado que todo empieza antes de editar: cuando me detengo y encuentro algo que, hasta entonces, había pasado inadvertido.
Quizá la próxima vez que salgamos a caminar podamos probarlo, sin prisas ni expectativas. Solo hace falta mirar alrededor y preguntarnos:
¿Qué seres, rostros o historias se esconden en las formas de la naturaleza?
Puede que descubramos algo inesperado o, simplemente, disfrutemos de dedicar un rato a mirar de otra manera.
